Vender productos digitales es, probablemente, uno de los negocios online más rentables que existen ahora mismo. Sin stock, sin logística, sin envíos. Creas el producto una vez y puede venderse infinitas veces. Y Shopify, aunque nació pensado para productos físicos, se ha convertido en una de las mejores plataformas para hacerlo.
Pero hay cosas que nadie te cuenta al principio. Como que Etsy se lleva una comisión por cada venta que duele bastante cuando empiezas a escalar. O que el print on demand tiene más margen del que parece si lo haces bien. O que configurar mal los impuestos desde el principio puede darte un dolor de cabeza enorme después.
Vamos por partes.
Por qué Shopify y no Etsy ni otras plataformas
La pregunta que se hace todo el mundo al principio: ¿dónde vendo?
Etsy tiene una ventaja enorme: tráfico orgánico. Hay millones de personas buscando productos ahí todos los días, y si posicionas bien puedes conseguir ventas sin invertir en publicidad. El problema es que esa visibilidad tiene un precio. Etsy cobra por listar cada producto, se lleva una comisión por cada venta, y encima cobra comisión por el procesamiento del pago. Al final del mes, la cantidad que se queda Etsy sorprende.
Shopify es diferente. Pagas una cuota mensual fija y las ventas son tuyas. Sin comisiones por producto, sin sorpresas. Al principio puede parecer más caro, pero en cuanto tienes un volumen mínimo de ventas, Shopify sale mucho más rentable.
Además, con Shopify tienes tu propia tienda, tu propio dominio, tu propia marca. No dependes de los cambios de algoritmo de un marketplace ni de que Etsy decida cambiar sus condiciones un día.
La estrategia que funciona bien para muchos: empezar en Etsy para conseguir las primeras ventas y validar el producto, y luego migrar a Shopify cuando el negocio ya tiene tracción.
Qué puedes vender como producto digital
Prácticamente cualquier archivo que pueda descargarse o accederse online:
- Ebooks y guías — uno de los formatos más vendidos y con mejor margen
- Plantillas — de Canva, Notion, Excel, Lightroom... hay mercado para todo
- Cursos y talleres online — en formato vídeo o PDF
- Fotografía y elementos gráficos — fondos, iconos, ilustraciones
- Filtros y presets de edición
- Patrones de costura o bordado
Y luego está el print on demand, que es un modelo ligeramente diferente. No vendes un archivo descargable sino un producto físico que se imprime bajo demanda cuando alguien compra. Camisetas, tazas, pósters, bolsas... El proveedor imprime y envía directamente al cliente. Tú no tocas ni el producto ni el envío. El margen es menor que con un producto digital puro, pero sigue siendo un modelo muy escalable porque tampoco tienes stock.
Cómo configurar Shopify para vender digital
La app que necesitas
Shopify no gestiona productos digitales de forma nativa, necesitas una app. Las dos más usadas:
- Digital Downloads — gratuita, de Shopify. Funciona bien para empezar, es sencilla y hace lo básico: cuando alguien compra, recibe automáticamente el enlace de descarga por email. Sin complicaciones.
-
SendOwl — de pago, pero con funciones más avanzadas. Permite crear licencias, limitar el número de descargas, vender suscripciones... Si tu volumen de ventas es alto o vendes software, vale la pena.
Para empezar, Digital Downloads es suficiente.
Crea tu producto
Una vez instalada la app, el proceso es directo: subes el archivo, pones el título, escribes la descripción y estableces el precio.
Donde mucha gente falla es en la descripción. No basta con decir qué es el producto. Tienes que dejar claro qué problema resuelve, qué incluye exactamente y qué va a poder hacer el comprador después de tenerlo. Cuanto más específico, menos dudas, menos fricción, más ventas.
Añade imágenes de calidad que muestren el producto. Para un ebook, una imagen de la portada y algunas páginas de muestra. Para una plantilla, capturas de cómo se ve en uso. Para un preset, un antes y después. La gente compra con los ojos, aunque sea un archivo digital.
Precios
Aquí no hay fórmula mágica, pero sí hay principios que funcionan.
El precio de un producto digital no debería basarse en el tiempo que tardaste en hacerlo sino en el valor que aporta a quien lo compra. Una plantilla que le ahorra dos horas semanales a alguien vale mucho más que lo que tardaste en crearla.
Mira qué cobra la competencia en tu nicho, no para copiarlo sino para no estar completamente fuera de mercado. Y no tengas miedo de cobrar lo que vale — los precios demasiado bajos generan desconfianza, no más ventas.
Los bundles funcionan muy bien para aumentar el ticket medio. Si tienes varios productos relacionados, ofrece un pack con descuento. Shopify lo permite sin complicaciones.
La entrega automática
Esta es la magia de vender digital. Una vez configurado, el sistema trabaja solo. El comprador paga, recibe automáticamente el email con el enlace de descarga, descarga el producto. Tú no haces nada.
Lo único que sí merece atención: el email de confirmación. Que esté bien redactado, con instrucciones claras, un mensaje de agradecimiento y una forma de contactarte si hay algún problema. Eso reduce las quejas y mejora la experiencia del comprador.
Print on demand en Shopify: cómo funciona
El print on demand es un modelo diferente al producto digital puro, pero igual de interesante.
Conectas Shopify con un proveedor — Printful y Printify son los más usados — y creas tus diseños. Cuando alguien compra en tu tienda, el pedido va directamente al proveedor, que imprime el producto y lo envía al cliente. Tú no tocas nada.
El margen es menor que con un ebook o una plantilla porque hay un coste de producción real. Pero la ventaja es que puedes ofrecer productos físicos sin inversión inicial, sin stock y sin gestionar envíos.
Funciona especialmente bien si ya tienes una audiencia o una marca personal. La gente compra camisetas o tazas de creadores que les gustan, no de tiendas anónimas.
Cómo conseguir ventas
Tener la tienda montada es solo la mitad. La otra mitad es el tráfico.
- Redes sociales: muestra el proceso de creación de tu producto, habla del problema que resuelve, comparte testimonios de compradores. El contenido detrás de las cámaras genera mucha confianza.
- Email marketing: si tienes lista, es tu canal más directo y el que mejor convierte para ventas. Un email bien escrito a una lista comprometida supera a cualquier anuncio.
- SEO y blog: artículos que posicionen en Google para búsquedas relacionadas con tu producto. Tarda más en dar resultados, pero es tráfico gratis y constante a largo plazo.
- Publicidad de pago: Facebook e Instagram Ads funcionan bien para productos digitales si el producto está bien definido y la página de venta convierte. Pero empieza por los canales orgánicos antes de invertir en ads.
Lo del IVA, que nadie quiere hablar de ello
En España los productos digitales llevan IVA al 21%. Y si vendes a otros países de la Unión Europea, tienes que aplicar el IVA del país del comprador, no del tuyo.
Shopify tiene configuración de impuestos integrada que gestiona parte de esto automáticamente. Pero si empiezas a tener volumen de ventas internacional, vale la pena hablarlo con un gestor para asegurarte de que todo está bien configurado. No es el tema más emocionante del mundo, pero un error aquí puede salir caro.
Vender productos digitales en Shopify funciona. El modelo es rentable, escalable y, una vez montado, requiere poco mantenimiento.
Lo que requiere trabajo real es el producto en sí y conseguir que la gente llegue a verlo. Ahí es donde está la diferencia entre una tienda que vende y una que no.
Empieza con un producto, configura bien la tienda, y ajusta a medida que lleguen las primeras ventas. No necesitas tenerlo todo perfecto desde el primer día.